
Así cómo los españoles comemos las doce uvas, los austríacos se desean buena suerte para el fin de año regalándose cerditos. El día 1, Sylvesterabend (San Silvestre), las famílias se reunen para comer y para darse los llamados «Glücksbringer» (regalos de buena suerte). En estas comidas la mesa está decorada con cerditos de mazapán, chocolate, azúcar, galleta, caramelo… y cómo regalo, entre la família y amigos se dan cerditos dulces, de plástico o de trapo. Este gesto representa el desearles lo mejor en el año entrante a las personas a las que se los regalan, continuando así con una tradición centenaria.

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