Alma Mahler fue una vienesa impresionantemente bella e inteligente, cuyo nombre de soltera era Alma Marie Schindler y vivió de 1879 a 1964. Dedicaba su tiempo a componer música y a rodearse de los mayores intelectuales y artistas de Viena, pero sobretodo fue conocida por sus matrimonios con grandes artistas: el compositor Gustav Mahler, el arquitecto Walter Gropius y el novelista Franz Werfel y por sus amantes, tales como los pintores Gustav Klimt u Oskar Kokoschka, entre otros. Mahler se crió en un ambiente artístico, ya que su padre era pintor, así que siempre se sintió como pez en el agua rodeada de pintores, escritores, directores de teatro, escultores…

En este ambiente conoció al compositor y director de orquesta Gustav Mahler y se casó con él en 1902, a pesar de que fuera 20 años mayor que ella.
Tuvieron dos hijas, María y Ana, pero María murió a causa de la difteria y Alma se refugió en los brazos del arquitecto Walter Gropius (el creador de la Bauhaus) para paliar su dolor. Gustav Mahler murió de pena por haber perdido a su hija mayor y a su esposa y Alma, ya viuda, rompió con Gropius y tuvo relaciones tortuosas con el biólogo y compositor vienés Paul Kammerer, con el pintor Oskar Kokoschka (el cual quedó tan destrozado tras la ruptura que mandó hacer una muñeca con la cara y el cuerpo de Alma a tamaño real), el compositor Alban Berg, el poeta Franz Werfel y un largo etcétera.
La It girl
Podría decirse que Mahler fue una de las primeras It gilrs, es decir, fue una mujer joven y atractiva que recibió una intensa cobertura mediática sin relación o desproporcional a los logros personales. Ella componía, sí, pero no se dedicó con pasión a ello. Alma fue una mujer a la que le gustaba estar rodeada de arte y de artistas y fue la musa de muchos de ellos. Tanto es así, que es la protagonista de El beso de Klimt y de La novia del viento de Kokoschka, dos de los cuadros más importantes de la historia del arte.


Alma ha pasado a la posteridad inmortalizada en estos dos lienzos y, seguramente, en muchos otros, así como en poesías, composiciones y edificios, ya que fue la inspiración de los mejores creadores del siglo XX.

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