En Viena no se celebra el fin de año como en España. No se comen las tradicionales uvas, pero si que tienen su tradiciones. Aquí se queda con los amigos para cenar y, después de comer, hacen el Bleigießen. A las 12, cuentan atrás de 12 a 1 escuchando las campanadas de Stephansdom, la catedral de Viena, que solo toca 2 veces al año, y celebran la entrada de año abriendo botellas de champán y bailando un vals con la persona que tengan más cerca, ya que en todas las televisiones y radios, lo primero que emiten son valses, siendo siempre el primero el vals del Danubio azul.
Luego, la ciudad se llena de petardos y fuegos artificiales. Durante muchos años esa noche fue un caos de petardos, pero ahora el ayuntamiento los ha prohibido debido al peligro que conllevan y solo están autorizados a disparar fuegos artficiales los profesionales. Estos se disparan desde distintos sitios de la ciudad, siendo el más famoso la plaza Heldenplatz.
A partir de las 00:00h el Ring se llena de pequeñas casitas en la calle, propiedad de diferentes restaurantes y cafeterías, donde sirven bebidas y comida. También hay escenarios donde se celebran conciertos y shows varios.
Aquí os dejo como suena la llamada Pummerin, la campana de Stephansdom, en fin de año.
¡Feliz año a todos!

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